A pesar de cambios en las bancadas, el PAN y el PRI continúan alineados en decisiones clave dentro del Congreso, reflejando su postura de colaboración política. En una sesión reciente de la Legislatura, se confirmó que el comportamiento de las fuerzas políticas en el Congreso de México mantiene una tendencia de cooperación. Aunque el Partido Acción Nacional (PAN) incrementó su número de diputados, alcanzando trece miembros, y la bancada del Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdió una curul, ambos siguen votando en bloque en diversos asuntos de relevancia. La presencia del PAN ahora lo posiciona como la primera fuerza política en la cámara, superando por un diputado a Morena, que cuenta con doce legisladores. Analistas indican que estos movimientos internos no reflejan un cambio en la estrategia de alianzas entre esas fuerzas, que continúan alineadas en sus decisiones. La cohesión entre el PAN y el PRI se evidenció en votaciones recientes, como la que rechazó el impulso de un programa social promovido por Morena. La continuidad en la colaboración no implica necesariamente una expansión de su apoyo conjunto, sino que se mantiene como una práctica estable dentro del trabajo legislativo. Este comportamiento refuerza la estructura de los bloques políticos en el Congreso, donde el PAN y el PRI han mostrado una tendencia a votar de manera conjunta en diversas proposiciones y reformas. La dinámica interna sigue siendo importante para entender el equilibrio de poder y el proceso legislativo en el país, además de influir en la definición de agendas y prioridades del gobierno federal y sus opositores. El hecho de que partidos con diferentes historias y coaliciones sigan operando en conjunto apunta a la importancia de las alianzas tradicionales y la estrategia de oposición en el Congreso mexicano, donde las negociaciones y los pactos de colaboración siguen siendo determinantes en la aprobación de reformas y políticas públicas.
