El Partido Revolucionario Institucional reafirma su postura de rechazo a los parlamentos abiertos organizados por Morena y mantiene críticas a la propuesta de reforma electoral. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha confirmado su decisión de no intervenir en los diálogos públicos sobre la reforma electoral promovidos por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. La postura fue expresada por el coordinador de los diputados del PRI, Rubén Moreira, quien aseguró que no participarán en los foros convocados por Morena, argumentando que esos espacios no generan cambios efectivos. Desde hace años, los parlamentos abiertos han sido considerados solo como una plataforma de exposición más que un mecanismo de modificaciones reales, afirmó Moreira. En su visión, estos encuentros suelen limitarse a aceptar propuestas ya determinadas, sin una discusión genuina o un proceso de negociación auténtico. En ese contexto, el PRI prefiere mantener una postura crítica y no comprometerse con un proceso que, según su percepción, favorece a quienes poseen la mayoría absoluta en esas mesas. Especialistas en procesos electorales coinciden en que la actitud del PRI refleja una estrategia de oposición ante un proceso que consideran viciado y con poca apertura a la participación de otros actores políticos. La decisión del partido responde también a una histórica resistencia a reformas que perciben como un cambio en el equilibrio de poderes o una intromisión en procesos internos. La relevancia de esta postura radica en el contexto político actual, donde las reformas electorales buscan modificar mecanismos de financiamiento, representación y organización electoral. La implicación de los partidos tradicionales en estos debates será determinante para el futuro del sistema democrático mexicano, y la decisión del PRI marca una línea de oposición que puede influir en la dinámica política en las próximas semanas. El escenario político se encuentra en un momento clave, con el PRI reafirmando
