La disminución en militancia y la pérdida de gobiernos estatales indican un escenario adverso para el partido, que podría quedar fuera del listado oficial en varios estados. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) enfrenta un escenario cada vez más complicado que podría derivar en la pérdida de su registro oficial antes de las elecciones de 2027. La reciente trayectoria del partido revela una tendencia de declive en representación y presencia a nivel estatal, además de una reducción significativa en su base de militantes. Durante la administración del actual dirigente, Alejandro Moreno Cárdenas, conocido como “Alito”, el PRI ha experimentado la caída de 11 gubernaturas de un total de 13 que controlaba entre 2021 y 2025. Entre las eliminadas se encuentran estados históricos para la institución, como Campeche, su tierra natal, así como Oaxaca, Hidalgo, el Estado de México y Zacatecas. Aunque aún mantiene control en Coahuila y Durango, estos últimos muestran indicios claros de abandono ante las alianzas con el grupo político gobernante en otros estados. Por otra parte, la militancia del PRI también ha caído en picada desde 2017, cuando contaba con aproximadamente 6.3 millones de afiliados. Hoy, esa cifra se ha reducido a 1.4 millones, según datos oficiales del Instituto Nacional Electoral (INE). La tendencia de pérdida de militancia genera dudas sobre la capacidad del partido para mantener su registro en aquellas entidades donde actualmente oscila en mínimos, como en Quintana Roo, donde alcanzó apenas un 5.5% en las elecciones recientes. Este proceso de debilitamiento interno y territorial también se acompaña de una estrategia de división que ha profundizado el escepticismo hacia la estructura priísta, en buena medida por las reformas estatutarias que permiten a Moreno Cárdenas mantenerse en el liderazgo, lo cual podría acelerar la desaparición formal del partido en varias regiones si continúa la tendencia actual. El panorama para la militancia y la estructura d
