La planta de Stanley Black & Decker en Puebla cerró de manera definitiva tras más de 50 años de operación, afectando a 600 trabajadores que ahora enfrentan la pérdida de sus empleos. La empresa comunicó la decisión de forma sorpresiva, dejando a muchos empleados en estado de incertidumbre.
La compañía, que se dedicaba a la producción de herramientas, justificó este cierre por problemas económicos severos. Según su declaración, las pérdidas acumuladas y la falta de competitividad llevaron a la insostenibilidad de la planta, dando fin a una larga historia industrial en la región.
Expertos consultados sugieren que el contexto económico global también ha desempeñado un papel clave en esta decisión. César Bonilla Yunes, presidente del Consejo Nacional de Organismos Empresariales, destacó el impacto de la fuerte competencia en un mercado globalizado, lo que hace que empresas como Stanley Black & Decker reconsideren sus operaciones en México.
A pesar de las medidas implementadas por el gobierno para salvaguardar el empleo, el entorno continúa siendo complicado. Las corporaciones internacionales son cada vez más ágiles al responder a crisis y ajustes en las cadenas de suministro, lo que puede afectar seriamente la estabilidad laboral en Puebla.
Los empleados afectados no solo lamentan la pérdida de sus trabajos, sino también la falta de comunicación y acción por parte del sindicato que los representa. La ausencia de alertas sobre la salud financiera de la empresa ha generado frustraciones entre los trabajadores, quienes ahora deben enfrentar un mercado laboral desafiante.
Con información de telediario.mx

