La mayoría de los sitios de disposición final en Puebla operan en condiciones riesgosas, amenazando salud y medio ambiente. La gestión de residuos en Puebla atraviesa una crisis significativa. La mayoría de los municipios tienen problemas para eliminar su basura de forma segura y legal, poniendo en riesgo la salud pública y los recursos naturales. Solo una cuarta parte de los sitios de disposición final cumplen con la normativa ambiental vigente. El estado genera cerca de 6 mil toneladas diarias de residuos sólidos, de las cuales se recolectan aproximadamente 4,2 mil toneladas, dejando un alto porcentaje sin ser tratado adecuadamente. La saturación de rellenos sanitarios y su limitada vida útil amenazan con colapsar los sistemas existentes en pocos años. Numerosos sitios presentan riesgos altos o severos, especialmente en regiones como Sierra Norte, Nororiental, Mixteca y Valle de Atlixco. La presencia de lixiviados, emisiones de biogás sin control y fallas tecnológicas incrementan el peligro de contaminación y explosiones. Además, muchos rellenos operan en condiciones deficientes, sin sistemas adecuados para capturar lixiviados ni aprovechar biogás, lo que agrava la carga contaminante en acuíferos y genera gases de efecto invernadero. La seguridad laboral también está comprometida, dado que pocos sitios llevan a cabo monitoreos constantes. La vida útil de los principales rellenos se acerca a su fin. En ciudades como Tehuacán y Puebla, los sitios ya están saturados o en proceso de agotamiento, lo que obliga a buscar soluciones inmediatas. La ampliación de estos sitios no es viable en muchos casos, pues están en zonas protegidas o ya superaron su capacidad inicial. Este escenario evidencia que la crisis va más allá de la recolección, revelando un sistema de gestión quebrado que aumenta los riesgos para comunidades cercanas y el medio ambiente. La reestructuración del modelo de gestión y la adopción de estrategias sostenibles, como el compostaje y la separación desde
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