Los productores lograron avanzar en sus demandas de azúcar y financiamiento, poniendo fin a dos días de protesta pacífica en la región. Durante casi 48 horas, los cañeros de la región de Quintana Roo llevaron a cabo una protesta pacífica que culminó con la liberación de las instalaciones del Ingenio San Rafael de Pucté. La movilización se generó por la insatisfacción frente a diversas condiciones financieras y de insumos que impactan la productividad del sector azucarero local. Una vez alcanzados los acuerdos con el corporativo responsable, las operaciones en el ingenio reanudaron sus actividades, poniendo fin al conflicto. En un esfuerzo conjunto, se estableció que cada productor recibirá 50 kilogramos de azúcar a partir de la fecha, una medida que busca apoyar a los cañeros ante las bajas en la zafra. Además, se acordó reducir las tasas de interés en créditos destinados al mantenimiento de maquinaria, un aspecto crítico para la sostenibilidad de la producción en un contexto de altos costos y bajos rendimientos. La inclusión de más productores en el programa de adelantos para la zafra 2025–2026 también fue clave, ya que se ampliará el padrón de beneficiarios, dejando atrás la exclusión inicial de una gran parte del sector. El movimiento también reflejaba el descontento por la opacidad en la gestión de la financiera UNAGRA, donde los productores menorizan desde hace décadas en dividendos a pesar de pagar altas tasas de interés. Las dificultades en la entrega de insumos agrícolas, con retrasos y costos elevados, añadían presión adicional, especialmente ante las afectaciones causadas por plagas y condiciones climáticas adversas en la región. Por otra parte, el corporativo Beta San Miguel se comprometió a entablar diálogos permanentes con los productores, revisando acciones pasadas en la organización y elaborando nuevos esquemas financieros que alivien la carga económica del sector azucarero. Expertos destacan que estos acuerdos podrían marcar un punto de inflexión par
