La falta de fármacos esenciales en unidades médicas desde noviembre dificulta el tratamiento de enfermedades crónicas en la región. La situación de desabasto de medicamentos en Quintana Roo ha generado serios obstáculos para quienes requieren atención médica regular, especialmente en el sistema IMSS Bienestar. Desde mediados de noviembre, diversas unidades de salud en la entidad enfrentan la escasez de insumos básicos como Metformina, Glibenclamida y Amlodipino, cruciales para el control de condiciones como diabetes e hipertensión. La carencia ha obligado a numerosos pacientes a recorrer diferentes centros sin poder surtir sus recetas, aumentando la carga y la incertidumbre en el sistema sanitario local. El problema no es reciente; datos oficiales revelan que mientras en meses previos la distribución alcanzaba aproximadamente un 82-83%, en los últimos meses los rezagos han incrementado significativamente. Se calcula que en noviembre, más del 20% de las entregas de medicamentos programados no llegaron a su destino, dejando en situación vulnerable a quienes dependen del tratamiento continuo. La distribución irregular y los retrasos en las entregas, que también afectan a medicamentos como Telmisartán y Atorvastatina, evidencian una problematica que requiere atención a nivel federal para garantizar el acceso a la salud. Este rezago impacta directamente en la calidad de vida de los pacientes, quienes en muchos casos deben acudir a farmacias particulares para adquirir sus medicamentos, generando gastos adicionales y estrés. La reorganización en la compra y distribución de insumos médicos, junto con la falta de recursos públicos adecuados, complican aún más la atención en una región que enfrenta el reto de mantener un sistema de salud eficiente y accesible para toda su población. La problemática en Quintana Roo refleja un fenómeno nacional, donde la distribución de medicamentos ha estado marcada por retrasos y ajustes operativos, afectando a millones de mexicanos que requi
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