La tradicional danza de los concheros en el centro histórico reúne a miles en una ceremonia que combina elementos indígenas y católicos, preservando un legado cultural. La celebración de la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz en Querétaro atrajo a una gran cantidad de asistentes, con una afluencia estimada entre 2000 y 3000 personas. La tradicional danza de los concheros, un rito que combina elementos religiosos y culturales, se llevó a cabo en el corazón del centro histórico, partiendo del Templo de la Cruz y recorriendo el jardín Zenea hasta la Plaza Constitución. Esta manifestación cultural tiene raíces que se remontan a la conquista de Nueva España, específicamente a un evento legendario ocurrido el 25 de julio de 1531, cuando una cruz luminosa fue vista en el cerro de Sangremal, marcando la victoria de los españoles y sus aliados otomíes sobre los pueblos indígenas chichimecas. La bacía franciscana, en su afán de fusionar la fe católica con las tradiciones prehispánicas, impulsó la creación de esta danza que hoy en día mantiene su carácter sagrado y comunitario. Este ritual, que mezcla pasos y movimientos guerreros con oraciones cristianas, representa la interacción profunda entre las raíces indígenas y la influencia del cristianismo en la región. La continuidad de la danza de los concheros en Querétaro refuerza su papel como símbolo de resistencia cultural y patrimonio vivo que conecta el pasado con el presente en una ciudad donde la historia de la conquista sigue siendo visible en la tradición popular. La celebración es un ejemplo de cómo las comunidades mexicanas conservan y transmiten sus raíces, fortaleciendo su identidad y manteniendo viva una expresión que une historia, fe y cultura en un acto de resistencia y continuidad.
