La alianza entre ambos partidos se tensa en varias entidades, mientras el Verde posiciona candidatos propios en estados clave incluido Querétaro. En un contexto de creciente fricción entre el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y Morena, el Verde avanza en su autonomía en diversas regiones del país, particularmente en Querétaro. Mientras Morena trabaja en la candidatura de Santiago Nieto, ex titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, para disputar la gubernatura, el Partido Verde ya posiciona a su diputado federal Ricardo Astudillo como aspirante a la misma posición en las próximas elecciones. La dirigencia del Verde sostiene que Astudillo cuenta con un perfil destacado para liderar la candidatura, y que sería el resultado de una encuesta interna del partido. La tensión refleja una posible división de estrategias y candidaturas, en medio de un escenario electoral que se prevé competitivo en varias entidades, incluyendo San Luis Potosí, Guerrero y Quintana Roo. A nivel nacional, aunque las relaciones entre ambos partidos enfrentan obstáculos, todavía prevalece la intención de mantener la unidad hacia las elecciones del 2027, bajo el respaldo a la figura de la presidenta Claudia Sheinbaum. Sin embargo, en estados como Querétaro, las diferencias internas podrían afectar la cohesión del bloque oficialista y facilitar el avance de fuerzas opositoras, especialmente del PAN. La divergencia en Querétaro ejemplifica un fenómeno en alza: el Partido Verde deja atrás su rol de aliado en la sombra y comienza a definir su rumbo propio, impulsado por aspiraciones electorales que, en algunos casos, desafían las decisiones de la alianza oficial. Este proceso evidencia la dinámica cambiante en el escenario político mexicano, en el que los partidos pequeños buscan consolidar su influencia mediante candidaturas propias o alianzas estratégicas, y en el que las tensiones internas pueden tener repercusiones importantes en la configuración del próximo ciclo electoral.
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