Artesanos y inspectores municipales enfrentan resistencia en la vía pública, tras intentos de retiro y reglas de ordenamiento comercial. Un incidente en el corazón del Centro Histórico de Querétaro evidenció la tensión entre autoridades y ambulantes cuando un grupo de artesanos se negó a abandonar calles como el andador 5 de Mayo y la Plaza de Armas. La confrontación se desató después de que los inspectores municipales intentaran hacer cumplir las restricciones de ambulantaje, a pesar de que estos vendedores ya habían sido notificados sobre las prohibiciones vigentes en la zona. La situación refleja el desafío de equilibrar la promoción del comercio local formal con las necesidades de quienes dependen de la venta ambulante para su sustento. El Gobierno de Querétaro ha establecido espacios autorizados, como el Mercado Artesanal y la Cineteca Rosalío Solano, para facilitar la actividad de los artesanos y evitar la competencia desleal. Sin embargo, cerca de 200 artesanos participan en estos programas, mientras que un grupo de aproximadamente 60 comerciantes continúa insistiendo en vender en áreas prohibidas, generando conflictos con autoridades y comerciantes establecidos. La confrontación derivó en agresiones a inspectores, con al menos cinco lesionados durante operativos de retiro. Este episodio subraya la complejidad del ordenamiento urbano en zonas históricas, donde la convivencia entre tradición, economía informal y normativa requiere un manejo equilibrado. La problemática en Querétaro refleja una tendencia en varias ciudades mexicanas, que enfrentan el reto de formalizar la economía sin afectar a las comunidades que dependen del comercio ambulante como medio de subsistencia. Desde hace años, las autoridades buscan alternativas viables para integrar a los vendedores informales en el tejido urbano, promoviendo proyectos económicos y espacios adecuados. La existencia de resistencia muestra la necesidad de fortalecer los canales de diálogo, ofrecer alternativas viabl
