La planta de residuos fue clausurada en julio; la empresa trabaja en un proyecto de confinamiento que permitiría su reapertura en 2024. En Querétaro, las autoridades municipales han impuesto a la empresa Broquers Ambiental una multa de 8.2 millones de pesos debido a la inacción en su planta de separación de residuos. La instalación fue clausurada en julio pasado por la Procuraduría Estatal de Medio Ambiente y Desarrollo Urbano, que solicitó modificaciones para continuar operando. Desde entonces, la planta ha permanecido parada durante aproximadamente 95 días, generando una multa equivalente a la tarifa mensual que la municipalidad paga por la gestión de residuos, alrededor de 91 mil pesos diarios. Tras el cierre, la empresa presentó un proyecto para el confinamiento de residuos, el cual ya cuenta con aprobación oficial. Actualmente, trabaja en las obras necesarias y se estima que en siete meses concluyan los trabajos, permitiendo que la planta reanude operaciones durante el primer trimestre de 2024. La situación refleja la importancia de mantener controles ambientales estrictos en la gestión de residuos urbanos, y cómo las sanciones y auditorías impulsan a las empresas a cumplir con las normativas para garantizar una gestión sustentable en las ciudades. Este caso ilustra la relevancia de la regulación en la protección del medio ambiente y la responsabilidad que tienen las empresas en el manejo adecuado de residuos, especialmente en centros urbanos como Querétaro, donde la gestión de basura afecta directamente la salud pública y la conservación del entorno.
Temas:
