La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ha generado un periodo de cautela en las inversiones de nearshoring en el Bajío, especialmente en Querétaro. Este proceso, aunque no elimina las ventajas de operar cerca del mercado estadounidense, introduce nuevas variables que las empresas deben considerar antes de invertir.
Datos clave
- Cuándo: Revisión continua desde marzo de 2023.
- Dónde: Querétaro y el Bajío, México.
- Qué: Inversiones de nearshoring en pausa estratégica.
- Quién: Empresas manufactureras y automotrices.
- Objetivos: Reducción de importaciones externas y fortalecimiento de las reglas de origen.
El nearshoring consiste en acercar las operaciones de producción a los consumidores finales para optimizar tiempos y costos logísticos. Los territorios del Bajío, particularmente Querétaro, son relevantes en esta dinámica gracias a su conexión con cadenas automotrices, logísticas y de manufactura en los mercados norteamericanos.
Las renegociaciones en el T-MEC impactan la toma de decisiones de inversión al cambiar las condiciones de entrada de materia prima y productos terminados. Entre los factores que las empresas deben evaluar se encuentran el acceso al mercado estadounidense, la disponibilidad de proveedores continentales y la capacidad de cumplir con los criterios de origen establecidos.
¿Cómo afecta el T-MEC las inversiones en el Bajío?
Los cambios en el T-MEC han llevado a las empresas a reevaluar sus estrategias de inversión. El endurecimiento de las reglas de origen implica que las compañías deben revisar la procedencia de los insumos y la capacidad de cumplir con los nuevos requisitos. Aunque no se han implementado cambios concretos, la incertidumbre genera un contexto difícil para las decisiones a largo plazo.
Este avance modifica los parámetros de las cadenas de suministro. Ahora, las empresas que ya están operando en el Bajío deben adaptarse a posibles nuevas exigencias, lo que podría incluir la búsqueda de proveedores locales que ayuden a cumplir con las normativas.
La pausa en las inversiones no equivale a una pérdida de oportunidades. México aún cuenta con ventajas competitivas, como su proximidad a Estados Unidos, una fuerza laboral calificada y acuerdos comerciales robustos. Esta revisión podría también abrir puertas a proveedores locales que, junto a un incremento en el contenido regional, podrían suplantar importaciones.
Las revisiones en curso del T-MEC introducen incertidumbre, pero también destacan la relevancia de contar con un plan resolutivo que contemple múltiples escenarios comerciales y la posibilidad de redirigir recursos hacia el desarrollo de capacidades locales. Recientemente se han evaluado proyectos que se alinearían con los nuevos lineamientos del tratado.
Con información de liderempresarial.com

