Cancún, Quintana Roo. – La discriminación hacia migrantes indígenas continúa siendo una realidad palpable en Quintana Roo, afectando su acceso a derechos básicos como la educación y el empleo. A pesar de los esfuerzos de concientización, casos de exclusión persisten en la entidad, especialmente en destinos turísticos como Cancún. Según datos del Instituto para el Desarrollo del Pueblo Maya y las Comunidades Indígenas del Estado (Inmaya), aproximadamente siete de cada diez personas indígenas en la región enfrentan discriminación, lo que dificulta su inserción laboral. Pablo Martínez Flores, director del Centro de Atención al Migrante en Cancún, ha documentado situaciones en las que menores de edad son rechazados en escuelas y adultos no son admitidos en trabajos debido a su origen étnico, rasgos físicos o vestimenta. Estadísticas revelan que el 24% de la población indígena ha experimentado discriminación en los últimos cinco años, y un alarmante 75.6% considera que las personas de pueblos originarios son poco valoradas por la sociedad. Martínez Flores enfatizó que, a pesar de poseer los mismos derechos, enfrentan rechazo en escuelas, insultos en la vía pública y escasas oportunidades laborales. Históricamente, estos grupos han sido marginados en sectores clave como salud, educación, justicia y empleo. Los estereotipos que los asocian con pobreza o falta de capacidad laboral han perpetuado esta exclusión tanto en el ámbito público como privado. La zona norte de Quintana Roo es un punto de llegada para migrantes indígenas de otras comunidades del estado y de diversas entidades federativas, quienes buscan mejores condiciones de vida y empleo. El Centro de Atención al Migrante colabora con la Comisión de Derechos Humanos para receptar quejas de migrantes que, tras huir de situaciones difíciles en sus lugares de origen, llegan a Cancún y continúan siendo hostilizados. Se subraya la necesidad de una atención institucional y respuestas concretas, no solo buenas intenciones,
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