La adquisición de terrenos en transmisiones recientes implica expropiaciones por utilidad pública, impactando propiedades con gravámenes fiscales y herencias en la península. En una serie de acciones recientes, el gobierno federal llevó a cabo nuevas expropiaciones para el Tramo 6 del proyecto ferroviario del Tren Maya en Quintana Roo, afectando propiedades que en su mayoría estaban sujetas a embargos o heredadas. Estas provocaron la pérdida de terrenos donde ya existían gravámenes fiscales, además de fincas que acababan de ser transmitidas por herencia, reflejando la continuidad de las intervenciones en la zona. Entre los terrenos afectados, uno localizado en el ejido Juan Sarabia, al oeste de Chetumal, presenta un embargo por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT) debido a una deuda fiscal que supera los dos millones de pesos. Aunque el propietario, identificado solo por sus iniciales R.V.V., podrá recurrir para desbloquear su propiedad en el futuro, parte del predio fue expropiada para el trazado de la vía ferroviaria, reduciendo su superficie de manera definitiva. En otro caso, en el ejido Santa Elena, una parcela recientemente heredada por un grupo de hermanos con las iniciales P.B., también fue declarada de utilidad pública, lo que llevará la propiedad a ser patrimonio del Estado. Además, un predio de casi 3,000 metros en Bacalar, registrado a nombre de G.M.H., será transferido a bienes nacionales tras la expropiación aprobada valuada en aproximadamente 992 mil pesos por el Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales. Por otra parte, en Playa del Carmen, se anunció una expropiación para el Tramo 5 del proyecto, sin divulgar detalles específicos del inmueble. La ratificación de estos procedimientos forma parte de una serie de decretos públicos publicados recientemente, en los que se oficializa la transferencia de 26 inmuebles en la península a la propiedad federal. El contexto de estas acciones revela la intensidad del proceso de i
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