La falta de puesta en marcha de plantas generadoras y proyectos de infraestructura evidencia vulnerabilidad energética en la península, afectando la competitividad regional. A pesar de una inversión superior a 194 millones de pesos en la adquisición de aproximadamente 700 pequeñas plantas generadoras de emergencia, estas instalaciones permanecen inoperantes en la zona norte de Quintana Roo. La distribución de estos equipos, diseñada para fortalecer la resiliencia ante olas de calor, eventos climáticos adversos y picos de demanda, no ha permitido activar una red de respaldo eficiente. Eventos recientes como el apagón masivo en la Península de Yucatán evidencian que la infraestructura no está cumpliendo su función. La región mantiene una alta dependencia del Sistema Interconectado Nacional, cuyas principales conexiones vitales se encuentran en Escárcega, Campeche. La falta de refuerzos en estas líneas mantiene vulnerables los sistemas energéticos de Quintana Roo, afectando además a uno de los destinos turísticos más importantes del país. Asimismo, proyectos adicionales, como la instalación de bancos de capacitores en varias subestaciones, forman parte de planes estratégicos que aún no entran en operación, generando dudas sobre la efectividad en la ejecución de las políticas energéticas. La inacción de los equipos adquiridos y la ausencia de mejoras en la infraestructura provocan pérdidas económicas y afectan la confiabilidad del suministro eléctrico, agravando la vulnerabilidad de la región ante futuros eventos. En conclusión, la región continúa enfrentando una situación de riesgo energético que requiere coordinación y voluntad política para optimizar las inversiones realizadas y garantizar un suministro estable y confiable en un sector clave para su economía y bienestar.
Temas:
