Tras cambios en la Ley de Valuación, el sector registra avances en claridad y confianza, anticipando un crecimiento del mercado en 2026. El sector inmobiliario en Quintana Roo ha experimentado una fase de adaptación tras la implementación de la Ley de Valuación Inmobiliaria, aprobada en 2024. La normativa introdujo requisitos más estrictos para las transacciones, como la creación de un Registro Estatal de Peritos Valuadores y la obligatoriedad de doble revisión en los procesos de valuación, con el fin de fortalecer la seguridad jurídica y reducir el fraude en un mercado que ha crecido rápidamente en la última década. Aunque en los primeros meses se presentaron retrasos en escrituraciones y una disminución en ventas debido a la mayor carga de trámites y costos adicionales, los profesionales y actores del mercado inmobiliario han logrado adaptarse a los nuevos procedimientos. La mayor comprensión y transparencia de las operaciones ha permitido que el sector comience a estabilizarse de cara al cierre del año, previniendo un aumento en la confianza de inversionistas nacionales e internacionales. Se proyecta que, gracias a esta mayor certidumbre, las ventas inmobiliarias podrían crecer hasta un 12% en 2026, consolidando una tendencia favorable para la economía local. La experiencia ha sido crucial para entender que, si bien los cambios generan una fase inicial de ajustes, a largo plazo aportan mayor orden y transparencia en el mercado inmobiliario del estado.
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