Chetumal, Quintana Roo. – El 2026 se perfila como un año crucial para Quintana Roo, marcando el preludio del proceso electoral de 2027. Se anticipa la aparición de señales claras y posteriores anuncios sobre quiénes serán los candidatos a la gubernatura del estado. Con poco menos de dos años restantes para el fin del actual gobierno, encabezado por la gobernadora Mara Lezama, el ambiente político en la entidad sigue una dinámica predecible, con la expectativa normal que acompaña a los procesos de sucesión gubernamental en todos los estados que tendrán elecciones intermedias. A pesar del clima fresco que se registra en la península de Yucatán en estos primeros días de enero, el panorama político contrasta con un ambiente dinámico y expectante, algo considerado normal por los actores políticos que han presenciado diversos cambios de gobierno desde la fundación de la entidad. No es inusual prever movimientos en la administración estatal, cambios de partido entre políticos y, en algunos casos, la determinación de algunos de ellos de postularse en solitario, sin formar coaliciones y buscando mayores beneficios en la negociación. En este contexto, las experiencias de elecciones pasadas sugieren que en los próximos meses el Partido del Trabajo (PT) podría intensificar su estrategia de presión hacia Morena, el partido dominante, con el objetivo de obtener más espacios de elección popular. Esta táctica ha resultado fructífera para el PT en la entidad, permitiéndole un crecimiento considerable. El fortalecimiento del PT, impulsado por resultados previos, como los obtenidos en Veracruz, podría llevarlos a considerar la posibilidad de competir solos en algunos municipios, buscando consolidar victorias. El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) presenta un escenario particular. Ha experimentado un crecimiento significativo en Quintana Roo, pasando de 11 mil a más de 70 mil afiliados en 2025. Esto demuestra una estrategia proactiva, donde el partido no espera a que inicie el p
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