Ciudad de México. – La esperada reforma para disminuir la jornada laboral en México de 48 a 40 horas semanales ha quedado estancada en el Congreso y no se prevé su aprobación este año. Las discusiones se reanudarán a principios de 2024, cuando el poder legislativo retome sus sesiones ordinarias. La iniciativa, que busca establecer un esquema de trabajo de cinco días laborales por dos de descanso, ha enfrentado resistencia por parte del sector empresarial y del Partido Acción Nacional (PAN), la segunda fuerza política en la Cámara de Diputados. Recientemente, el presidente Andrés Manuel López Obrador solicitó más tiempo para analizar la propuesta, lo que ha postergado su debate definitivo. El actual periodo de sesiones ordinarias concluye el 13 de diciembre, y los diputados no volverán a sesionar hasta el 1 de febrero de 2024. A pesar de la voluntad política expresada, la falta de tiempo ha impedido avanzar en la aprobación, que requiere una mayoría calificada de dos tercios de los votos en la Cámara de Diputados, además de la posterior aprobación del Senado y de más de la mitad de los congresos estatales. Desde su presentación el año pasado, la reforma ha generado un amplio debate. Los empresarios han expresado preocupación por el impacto en las pequeñas y medianas empresas (Pymes) y en sectores clave como manufactura, agricultura, comercio y turismo. Han advertido sobre el riesgo de cierre de negocios y la necesidad de contratar millones de trabajadores adicionales, lo que implicaría un costo considerable para las empresas y, potencialmente, un aumento en los precios para el consumidor final. Expertos señalan que México es uno de los países de la OCDE con el peor balance entre vida personal y trabajo, superando en horas trabajadas al promedio del organismo y registrando baja productividad laboral y salarios relativamente bajos. A pesar de los esfuerzos del gobierno por incrementar el salario mínimo, la calidad de vida y el equilibrio laboral siguen siendo desafíos
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