Ciudad de México. – El año 2025, uno de los más sombríos en la historia reciente de Estados Unidos, también proyectó su oscuridad a nivel internacional debido al poder de esa nación. Sin embargo, surgieron destellos de esperanza en medio de un flujo constante de malas noticias emanadas de Washington. El 4 de noviembre, los neoyorquinos eligieron a Zohran Mamdani como gobernador de su ciudad. Mamdani, un migrante de fe musulmana y con convicciones socialistas, basó su campaña en la promesa de devolver la urbe a sus habitantes tras décadas de políticas orientadas a los inversionistas. Su toma de posesión el primer día de 2026 marca un hito en el cambio de conciencia y demuestra la posibilidad de vencer al establishment. Dos fallos judiciales han aportado optimismo adicional. Uno impide a Donald Trump desplegar la Guardia Nacional en Chicago, Portland y Los Ángeles. El otro le prohíbe revocar protecciones contra la deportación para miles de migrantes de Honduras, Nepal y Nicaragua. Estas decisiones actúan como contrapeso a los esfuerzos del mandatario por socavar la soberanía de entidades gobernadas por demócratas y por imponer un virtual estado de sitio sobre ciudades que defienden a la comunidad migrante del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Trump intentó invocar una cláusula para movilizar a la Guardia Nacional sin el consentimiento de los gobernadores, argumentando invasión o rebelión. Sin embargo, ante la clara inexistencia de tales supuestos, se vio obligado a retractarse de su plan de despliegue militar ilegal. En el marco de su política migratoria, la Casa Blanca ha anunciado la posible expulsión de hasta 25 millones de personas. La administración ha criminalizado y etiquetado a estos individuos como "lo peor de lo peor". El trumpismo ha pasado de perseguir a los indocumentados a "indocumentar" activamente a migrantes, eliminando figuras como el parole humanitario, el Estatus de Protección Temporal (TPS) y programas de reunificación familiar.
