La presidenta de México señala que la deuda de Pemex dificulta una consolidación fiscal más rápida, y mantiene el apoyo financiero al petrolero hasta 2026. En el contexto del presupuesto para 2026, el gobierno mexicano prevé un incremento en el déficit fiscal, proyectando un 4.3 % para el próximo año. Este aumento refleja una consolidación más pausada en la reducción del desbalance fiscal, a pesar de las promesas anteriores de acelerarlo. La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que la lentitud en la consolidación obedece principalmente a la carga de vencimientos de deuda de Petróleos Mexicanos (Pemex), atribuible a contratos y financiamientos adquiridos durante administraciones anteriores. Sheinbaum resaltó que la estrategia actual busca reducir el gasto en administración pública y, al mismo tiempo, brindar apoyo financiero a Pemex, con un presupuesto extraordinario de más de 263 mil millones de pesos para este fin. A pesar de los desafíos, la medida busca garantizar la estabilidad financiera del estado y cumplir con las metas establecidas para 2025 y 2026. Algunos analistas consideran que la deuda de Pemex se mantiene estable en torno al 52 % del Producto Interno Bruto, y que los esfuerzos de apoyo y refinanciamiento permiten gestionar la carga sin afectar la economía general. La principal presión radica en los vencimientos futuros, especialmente en 2027, cuando Pemex enfrentará pagos por más de 18 mil millones de pesos, lo que evidencia la necesidad de un manejo prudente y estratégico de la deuda pública. La administración actual mantiene su compromiso de reducir la dependencia del apoyo a Pemex para 2027, confiando en mejores condiciones económicas y en la gestión interna de la petrolera. Sin embargo, expertos advierten que la recuperación económica y la inversión privada seguirán siendo factores clave para acelerar la consolidación fiscal en los próximos años.
