La reducción en el cultivo de amapola en Sinaloa refleja esfuerzos policiales y un cambio en las dinámicas del narcotráfico, que ahora favorecen drogas sintéticas. En los últimos años, la producción de amapola en Sinaloa ha experimentado una caída significativa debido a acciones de las fuerzas de seguridad y a un cambio en las tendencias del mercado de drogas. Durante la gestión actual, las operaciones de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana han logrado reducir de manera sostenida la extensión del cultivo ilícito, alcanzando en el primer semestre de este año una media mensual de solo 11 hectáreas, representando una disminución del 94% respecto a los niveles registrados en el sexenio de Enrique Peña Nieto. Este descenso en el cultivo obedece en gran medida a la intensificación de los operativos militares y a la infiltración de labores de inteligencia que buscan desmantelar los laboratorios clandestinos y eliminar las plantaciones. Además, se observa un desplazamiento del mercado hacia drogas sintéticas como metanfetaminas y fentanilo, cuya demanda ha crecido en Estados Unidos, principal consumidor a nivel internacional. La preferencia por estas sustancias ha reducido la rentabilidad del cultivo de amapola, que históricamente fue la principal fuente de producción de heroína en la región. Este cambio en la dinámica del narcotráfico internacional también está impulsado por una mayor regulación del consumo de marihuana en varios estados de EE. UU., así como por la sofisticación de los laboratorios clandestinos y la diversificación de las rutas de ingreso. En este contexto, las fuerzas mexicanas han reforzado su presencia en Sinaloa, donde actualmente un general en activo ocupa la coordinación de seguridad estatal, algo poco habitual en otras regiones. El Cártel de Sinaloa, principal responsable del tráfico de drogas hacia el mercado estadounidense, ha visto modificarse sus enfoques operativos. Según informes de la Administración para el Control de Drogas nor
