La edición de 2025 del programa impulsará una mayor participación de servicios y fortalecerá el comercio local, pero la inseguridad sigue siendo un obstáculo. El próximo ciclo de El Buen Fin en 2025 aspira a alcanzar un incremento del 16% en sus ventas, consolidándose como uno de los eventos comerciales más importantes del país. Para ello, los organizadores buscan diversificar la oferta, incluyendo un mayor número de prestadores de servicios como médicos, odontólogos y profesionales de reparaciones, sumando a grandes cadenas minoristas que reforzarán la presencia en todo México. La estrategia no solo responde a la recuperación del consumo tras la pandemia, sino también a la necesidad de diversificar las fuentes de ingreso y promover el comercio de proximidad. Además, se espera que las compras anticipadas para diciembre y los pagos a servidores públicos impulsen la actividad durante los cinco días del evento. Sin embargo, la seguridad en varias regiones continúa siendo un desafío, particularmente en estados como Sinaloa y Michoacán, donde las percepciones de inseguridad afectan las ventas presenciales. Las autoridades y las cámaras empresariales trabajan en operativos conjuntos para resguardar tanto a consumidores como a comercios, implementando estrategias que incluyen coordinación con la policía y cadenas de seguridad en áreas comerciales. Paralelamente, se reforzará la plataforma digital con herramientas para localizar ofertas locales y promover compras informadas. Un elemento destacado de esta edición será el énfasis en productos nacionales, en línea con las políticas gubernamentales para fortalecer el consumo de bienes hechos en México. La iniciativa busca también apoyar la industria local y reducir la dependencia de importaciones, priorizando la visibilidad del comercio nacional y promoviendo el sello “Hecho en México” en la promoción de productos. La recuperación del sector industrial y el fortalecimiento de la soberanía industrial son objetivos que también se
