El hijo de "El Chapo" confesó cómo orquestó el secuestro y traslado de uno de los fundadores del Cártel de Sinaloa, generando fracturas internas en la organización criminal. En una audiencia reciente, Joaquín Guzmán López, el hijo del legendario narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, proporcionó detalles inéditos sobre la operación que llevó al secuestro y traslado de Ismael “El Mayo” Zambada a Estados Unidos. La confesión oficial revela que Guzmán López organizó la captura bajo la apariencia de resolver un desacuerdo interno en el Cártel de Sinaloa, aprovechando una reunión en Sinaloa. Según su relato, se preparó una emboscada en una finca donde Zambada fue conducido a una habitación en la que, sin su conocimiento, le habían retirado una ventana. En ese momento, hombres armados irrumpieron, lo esposaron y lo introdujeron en una camioneta. En vuelo privado, bajo sedantes y ataduras, Zambada fue trasladado a territorio estadounidense, donde posteriormente fue detenido por las autoridades locales. La operación, que ocurrió sin autorización formal del gobierno estadounidense, fue presentada como un acto de colaboración por parte del hijo de “El Chapo”, aunque no recibió beneficios económicos. Este acontecimiento representa un punto de quiebre en la estructura del Cártel de Sinaloa. La entrega de “El Mayo” y la traición interna han provocado una escalada de violencia en zonas clave de Sinaloa, debilitando las jerarquías tradicionales del grupo y abriendo oportunidades para rivales como el Cártel Jalisco Nueva Generación. La fragmentación interna puede alterar la dinámica del narcotráfico en la región, poniendo en jaque la estabilidad de las organizaciones criminales que operan en el país. El caso también evidencia las complejidades y peligros de las alianzas entre autoridades y criminales, y subraya la profunda fractura que la reciente confesión ha causado en las redes del narcotráfico mexicano.
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