Culiacán, Sinaloa. - La reciente salida de Rubén Rocha Moya como gobernador de Sinaloa ha generado escepticismo entre la población. Carlos Loret de Mola compara esta situación con la de Venezuela, donde la transición de poder no ha traído cambios significativos debido al control del mismo grupo político.
Loret de Mola expone que la intervención del gobierno estadounidense fue determinante en la caída de Rocha Moya y que esta medida no implicó un verdadero proceso de rendición de cuentas por parte del Movimiento Regeneración Nacional (Morena). A su juicio, la actuación del Gobierno Federal evidenció una estrategia de protección hacia el exgobernador, lo que da a entender que su continuidad era insostenible hasta la presión externa que se ejerció.
El periodista resalta dos gritos emblemáticos de la ciudadanía: “¿Y el Roooocha?” y “¡Fuera Rocha!”, que reflejan la percepción de la población sobre la gestión de Rocha Moya. Para muchos, su salida representa un paso hacia la paz en un estado marcado por la violencia, aunque Loret de Mola anota la necesidad de una mayor autocrítica interna en Morena.
Sin embargo, la esperanza inicial tras la salida de Rocha Moya rápidamente se ha transformado en frustración. Loret de Mola indica que las señales de impunidad por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien al parecer busca exculpar al exgobernador, han decepcionado a los sinaloenses. La ilusión de cambio se ha visto desplazada por la percepción de que los pactos políticos prevalecen sobre las necesidades de la población.
A medida que la incertidumbre persiste, muchos ciudadanos aguardan que la situación política en Sinaloa evolucione hacia una nueva era de transparencia y justicia, aunque el panorama actual sugiere que aún queda un largo camino por recorrer.
Con información de vanguardia.com.mx

