El exgobernador de Sinaloa busca consolidar su presencia en la política estatal, fortaleciendo alianzas internas en Morena y enfrentando ataques políticos de rivales tradicionales. El exgobernador de Sinaloa, Mario López Valdez, conocido como "Malova", continúa reforzando su influencia en el panorama político del estado. Aunque mantiene un control sólido sobre el Partido Revolucionario Institucional en la región, su incursión en Morena ha tomado mayor relevancia, evidenciado en su vínculo cercano con la senadora Imelda Castro, quien está considerada como una de las principales candidatas de la cuarta transformación para suceder a Rubén Rocha. Sinaloa se ha convertido en un escenario estratégico para actores políticos con antecedentes en el poder, donde figuras como López Valdez y el actual embajador Quirino Ordaz Domínguez trabajan para consolidar sus espacios. Por otro lado, en el terreno del Senado, se señala que Castro intensificó su relación con "Malova" tras ser víctima de acusaciones por campañas anticipadas impulsadas desde el panismo local, liderado por el senador Enrique Inzunza, aspirante a la gubernatura por Morena. Inzunza, fortalecido por la recuperación de su aliado Adán Augusto López Hernández, ha logrado desplazar en la palestra judicial a diversos aspirantes del mismo partido, incluyendo a exalcaldes y dirigentes de diversos municipios. La próxima meta sería consolidar la candidatura de la senadora Castro, lo que genera tensión interna. Para López Valdez, esta situación representa una oportunidad estratégica, pues le permite influir en el proceso de selección de candidatas y candidatos, usando su influencia en el PRI y en Morena. Sin embargo, el entorno sinaloense se caracteriza por conexiones complejas con grupos vinculados a actividades criminales, lo que puede complicar las alianzas y las decisiones políticas de los actores principales. La cercanía de López Valdez con figuras controversiales en estos círculos añade una capa adicional de riesgo en
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