La situación del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, se complica tras la detención de sus excolaboradores en Estados Unidos. Dos de ellos, el exsecretario de Finanzas, Enrique Díaz, y el exsecretario de Seguridad, Gerardo Mérida, están ahora bajo la custodia de las autoridades norteamericanas, lo que aumenta la presión sobre Rocha Moya.
Los expertos apuntan que el desafío no consistirá en que estos exfuncionarios revelen detalles sobre su conexión con el mandatario, sino en silenciarlos. Las especulaciones sobre cómo llegaron a manos de las autoridades estadounidenses no cesan, pero todos coinciden en que pronto se podrían hacer públicas pruebas sustanciales sobre el caso.
Paralelamente, en el ámbito educativo, la líder de la sección 38 del SNTE en Torreón, Isela Licerio Luévano, enfrenta controversias por la venta irregular de un predio. Inicialmente, negó cualquier implicación, pero luego admitió una transacción que deja muchas dudas sobre su legalidad, generando sospechas de irregularidades en el manejo de los activos del sindicato.
Mientras tanto, el Inegi está concentrado en los preparativos para las elecciones del primer domingo de junio, ya que las boletas para los electores en Coahuila ya han llegado. Se están organizando los paquetes para las 4,256 casillas proyectadas y la selección de los funcionarios de mesa directa es esencial para la logística de la jornada electoral.
Los partidos políticos también se encuentran en una carrera contrarreloj. Solo quedan nueve días para registrar a sus representantes en las casillas, y muchos de ellos enfrentan dificultades para cumplir con este requisito. A medida que se acerca la elección, el escenario político se torna cada vez más tenso, lo que podría influir en el conteo de votos y el resultado de las votaciones.
Con información de vanguardia.com.mx

