El hijo de El Chapo describe cómo se ejecutó la entrega del líder del Cártel de Sinaloa, revelando un plan que involucró una reunión falsa y un operativo clandestino. El jueves, Joaquín Guzmán López aceptó su culpabilidad en un proceso judicial en Illinois y explicó en detalle cómo se llevó a cabo la operación para capturar a Fausto Isidro Meza Flores, conocido como "El Mayo" Zambada. La estrategia incluyó la organización de una reunión simulada en Sinaloa, donde Guzmán López facilitó la entrada de colaboradores externos a través de una ventana abierta, previa retirada de un vidrio de piso a techo. La narrativa indica que "El Mayo" ingresó a una habitación privada, en la que fue sometido por hombres armados; le colocaron esposas y una bolsa en la cabeza antes de ser sacado por la misma ventana hacia una camioneta. Posteriormente, Zambada fue trasladado durante unos 15 minutos hasta una pista clandestina, donde lo abordaron en un avión pequeño. Guzmán López describe que, en ese momento, el líder del cártel fue atado y sedado, con la intención de que cooperara con las autoridades estadounidenses. Aunque el plan parecía apuntar a obtener beneficios en las negociaciones, las autoridades mexicanas y estadounidenses no solicitaron ni avalaron formalmente esta operación, que representa uno de los incidentes más emblemáticos en la lucha contra el crimen organizado en la región. Como contexto, esta confesión evidencia procesos internos y acciones extrajudiciales que ilustran la complejidad de la lucha contra las redes de narcotráfico, así como los intentos de figuras reconocidas de negociar o colaborar en medio de conflictos violentos.
