Un reporte de inteligencia ha revelado un panorama inusual en la política de Sinaloa, donde se ha implementado vigilancia aérea constante sobre el Palacio de Gobierno. Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia, permanece resguardado en el complejo gubernamental debido a presiones políticas y acusaciones de vínculos con el narcotráfico.
La vigilancia incluye la operación de un helicóptero táctico y varios drones, y se realiza especialmente durante la noche. Este despliegue no se ajusta a patrullajes normales, sugiriendo un seguimiento intencionado y potencialmente defensivo en un momento de creciente incertidumbre política en la región.
Rocha Moya enfrenta serios cuestionamientos por investigaciones que lo conectan con el crimen organizado. Tras solicitar licencia temporal el 1 de mayo, se han intensificado las especulaciones sobre su futuro político y posibles acciones legales. A pesar de que las autoridades sostienen su localización en Sinaloa, su situación se ha tornado cada vez más precaria.
El contexto se complica aún más con la mención del senador Enrique Inzunza, quien parece haber adoptado medidas de seguridad intensa al estar ubicado en Badiraguato, territorio históricamente vinculado al narcotráfico. Su cercanía al gobernador ha elevado los niveles de preocupación en torno a su seguridad y a la de su familia.
La difusión de este tipo de información podría ser parte de estrategias de presión política en medio de un clima de tensión palpable en Sinaloa. La falta de confirmación oficial sobre el operativo aéreo y la situación personal de Rocha Moya enfatizan lo inestable y complejo del entorno actual en el estado.
Con información de noventagrados.com.mx

