Ciudad de México. – El año 2025 puso a prueba la resiliencia de México ante fenómenos meteorológicos extremos, evidenciando una colaboración sin precedentes entre el sector público y privado. Inundaciones, huracanes y tormentas azotaron estados como Veracruz, Puebla, Hidalgo y Querétaro, demandando una respuesta ágil y coordinada. La tradicional división entre gobierno e iniciativa privada se difuminó. Mientras el Gobierno Federal asumió su rol constitucional en la coordinación de la seguridad y la infraestructura básica, los brazos filantrópicos de empresas privadas se convirtieron en aliados operativos esenciales. A diferencia de respuestas pasadas, donde la ayuda se estancaba, la colaboración activa permitió combinar capacidades institucionales con la agilidad logística de empresas. Un ejemplo destacado es la Fundación Traxión, a través de su eje Axión Logística, que ejecutó 685 viajes, movilizó recursos para 330 instituciones y benefició a más de 120,000 personas. Su capacidad para llegar a zonas de difícil acceso fue crucial para la entrega de víveres y medicamentos. La Industria Mexicana de Coca-Cola, bajo la dirección de Louis Balat y su fundación, apoyó con millones de pesos tras inundaciones y la tormenta tropical Raymond, desplegando plantas potabilizadoras móviles y entregando despensas y kits de higiene en Puebla, Veracruz e Hidalgo, en coordinación con autoridades. Estas intervenciones han puesto de manifiesto la necesidad de revisar las políticas públicas de emergencia y considerar una integración más permanente de capacidades logísticas privadas al aparato estatal. Si bien la discusión sobre la privatización funcional de tareas estatales es válida, 2025 demostró que la solidaridad organizada salva vidas. Las sinergias entre el Estado y organizaciones privadas comprometidas representan una nueva forma de resiliencia nacional, transformando la respuesta ante tragedias naturales en una prueba de coordinación y aprendizaje colectivo. Déjà vu en el ISSSTE
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