El Golfo de California enfrenta serias amenazas ambientales debido a la expansión de megaproyectos de extracción y transporte de gas fósil. Activistas y organizaciones medioambientales están alzando la voz para solicitar una protección inmediata de esta rica región marina, temiendo que los planes industriales causen daños irreversibles a su ecosistema.
La activista Nora Cabrera y otros defensores del medio ambiente están impulsando acciones legales para interrumpir la construcción de terminales energéticas en las costas de Sonora. Se han presentado juicios de amparo con el objetivo de detener el tráfico de buques metaneros. Este tipo de navegación es considerada un peligro inminente para la fauna local, al mismo tiempo que se requiere que el Golfo sea reconocido formalmente como un espacio con derechos prioritarios.
El incremento de embarcaciones de gran tamaño también contribuye al aumento de contaminación acústica, poniendo en peligro a especies como la ballena azul y la vaquita marina. Estudios de biólogos marinos sugieren que el ruido causado por los motores de los barcos interfiere en la comunicación de cetáceos y afecta su ciclo de vida, incluyendo su reproducción y alimentación.
Asimismo, los activistas llevan a cabo una recolección de firmas a nivel nacional para instar a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales a que adopte medidas normativas que limiten las actividades relacionadas con hidrocarburos. La meta de esta acción es evitar que el mar sea transformado en una zona industrial al servicio de la explotación de recursos energéticos.
Movimientos culturales en distintas localidades han resaltado la voz de las comunidades originarias de Sonora, quienes abogan por prácticas de conservación ambiental. Estas comunidades han presentado argumentos en foros informativos, alentando a las autoridades a proteger el Golfo de California y asegurar la preservación de su equilibrio ecológico.
Con información de elvigia.com.mx

