Sonora. - La notable mancha oscura en las imágenes satelitales del noroeste de Sonora corresponde a la Reserva de la Biósfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar, un extenso campo volcánico que alberga más de 500 conos cineríticos, flujos de lava y cráteres. Este paisaje, que se caracteriza por su contraste entre lava negra y rojiza y las arenas claras del Gran Desierto de Altar, fue declarado área natural protegida en 1993 y se inscribió en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2013.
El Pinacate no es una única montaña, sino un complejo volcánico que incluye características geológicas diversas, como maar y un sistema de dunas que pueden alcanzar los 200 metros de alto. Esta mezcla de lava y dunas móviles genera un espectacular contraste visual, especialmente desde el espacio, donde la NASA ha documentado su forma y color.
En cuanto a su origen volcánico, el material basáltico cubre gran parte de la región. Sin embargo, no hay una fecha confirmada para su última erupción, que ha sido clasificada por el Global Volcanism Program del Smithsonian como desconocida. Se estima que las manifestaciones volcánicas más recientes ocurrieron hace aproximadamente 11 mil años, lo que desafía la idea de que las últimas erupciones sucedieron hace millones de años.
La biodiversidad del área es notable, con más de 540 especies de plantas y una rica fauna que incluye al berrendo sonorense. Este espacio también tiene un significado cultural para el pueblo Tohono O’odham, que considera el Pico Pinacate parte de su cosmogonía.
A pesar de su estatus como Patrimonio Mundial, la UNESCO ha manifestado preocupaciones sobre la conservación del Pinacate debido a la infraestructura fronteriza y su impacto en la fauna migratoria. La organización ha instado a desarrollar un plan de recuperación de la conectividad ecológica, esencial para la protección de especies clave en la región.
Con información de elimparcial.com

