La organización criminal, heredera de Rafael Caro Quintero, mantiene su presencia en Sonora y enfrenta a rivales en una disputa estratégica por rutas hacia Estados Unidos. El Cártel de Caborca, una de las estructuras más activas del narcotráfico en México, continúa consolidando su poder en el estado de Sonora, pese a la detención y extradición de su fundador, Rafael Caro Quintero. Originada en 2013 tras la salida de prisión del legendario narcotraficante, la organización se convirtió en un referente en la región, controlando rutas clave hacia Estados Unidos y rivalizando con otras facciones como “Los Chapitos”. La estructura actual, liderada por miembros de la familia Quintero, especialmente por José Gil Caro Quintero y sus hijos, mantiene un control firme sobre la zona, con presencia en puntos estratégicos del desierto sonorense, específicamente en Caborca y sus alrededores. La disputa principal en 2025 es contra la facción de “Los Deltas”, ligados a Los Chapitos, en una escalada que ha dejado enfrentamientos y detenciones significativas durante el año. La rivalidad refleja la intensificación de la guerra por la hegemonía en el corredor fronterizo, una ruta crucial para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. La comunidad internacional, particularmente las agencias estadounidenses, continúa vigilando al cartel por su papel en el traslado de narcóticos y por su historia vinculada a casos históricos como el de Enrique “Kiki” Camarena. La persistencia del Cártel de Caborca en el escenario criminal demuestra cómo las redes familiares y alianzas estratégicas permiten defender y expandir sus operaciones en un contexto de competencia y violencia constantes. La región sigue siendo un epicentro de la narco guerra en el norte del país, con repercusiones que afectan la seguridad y la economía local.
