La mandataria arizonense reconoció esfuerzos conjuntos con México para ampliar el acceso al agua mediante proyectos de desalación, en medio de rumores y debates políticos. En un acto celebrado a principios de mayo en la Universidad de Arizona, la gobernadora de Arizona, Katie Hobbs, expresó su compromiso con la cooperación internacional para enfrentar la creciente escasez de agua en el suroeste de Estados Unidos. La mandataria resaltó el interés de su gobierno en impulsar proyectos binacionales de desalinización, considerando que esta técnica puede ser una solución vital para garantizar el suministro en zonas afectadas por la sequía y el crecimiento urbano. Históricamente, los esfuerzos de desalinización en la región han enfrentado obstáculos diplomáticos y éticos, destacando la necesidad de una coordinación adecuada con las autoridades mexicanas. En 2023 y 2024, un intento de construir una planta desaladora en Puerto Peñasco, en Sonora, fue suspendido por cuestiones administrativas y éticas, evidenciando la complejidad de estos proyectos. Sin embargo, los planes persisten y se evalúan alternativas como la posible construcción en Bahía Aldair, cercana a San Luis Río Colorado y Puerto Peñasco, a cargo del consorcio internacional Acciona-Fengate. Este enfoque surge en un contexto donde las políticas sobre el manejo del agua en la región adquieren mayor relevancia, especialmente ante las urgentes necesidades de las comunidades y el crecimiento económico en Arizona. La colaboración binacional en materia de agua no solo busca optimizar recursos, sino también fortalecer las relaciones entre ambos países en temas estratégicos. El interés por la desalación refleja una tendencia global ante el cambio climático, que ha reducido las fuentes tradicionales de agua dulce y ha exacerbado la escasez en regiones áridas. La integración de tecnologías sustentables y una diplomacia activa son fundamentales para avanzar en estos proyectos, que podrían convertirse en modelos para otras á
