La disputa por definir al candidato a gobernador del Estado en 2027 refleja diferencias entre Claudia Sheinbaum y los liderazgos locales, afectando el futuro de la carrera política en la región. El proceso de selección del candidato a la gubernatura de Sonora para las elecciones de 2027 ha comenzado a generar desacuerdos dentro del Partido Morena, evidenciando rivalidades internas que podrían definir el rumbo político en la entidad. Mientras que la presidenta del partido busca tener mayor influencia en la decisión final, los líderes locales apoyan candidaturas que consideran más cercanas a sus intereses y trayectoria. Una de las opciones preferidas por los sectores de la administración estatal es la de Paulina Ocaña, figura juvenil que ha ocupado cargos de liderazgo desde temprana edad, incluyendo una dirección en medios públicos del estado y vínculos familiares con ex gobernadores. También cuenta con el respaldo de algunos actores ligados a la estructura sindical y política local, quienes ven en ella un perfil con capacidad de consolidar el proyecto político de cara a las próximas contiendas. Por otra parte, la alcaldesa de Guaymas, Karla Córdova, emergente en el escenario, aparece como una candidata potencial para competir en caso de que other opciones no prosperen. Sin embargo, la relación entre los liderazgos estatales y nacionales se encuentra tensa, pues existe una percepción de que las decisiones aún no reflejan una estrategia unificada de la 4T para la región. La lucha por el control del proceso electoral en Sonora evidencia las dinámicas que marcarán el escenario político de cara al año 2027, en medio de un contexto donde las alianzas y rivalidades internas pueden redefinir los líderes futuros de Morena. En análisis, esta disputa refleja el interés de algunos actores por consolidar un liderazgo regional que pueda mantener o incrementar su peso en la política estatal y nacional, en un momento en que el fortalecimiento del movimiento de izquierda en el país b
