La ciudad cuenta con menos de un oficial por cada mil habitantes, frente a la recomendación de cuatro a cinco por esa cifra, lo que genera una significativa brecha en seguridad. La seguridad en Tijuana enfrenta un desafío crítico debido a la insuficiencia de cuerpos policiales en comparación con su población. La ciudad, con aproximadamente tres millones de residentes entre habitantes permanentes y flotantes, requiere una dotación policial que oscile entre cuatro y cinco agentes por cada mil personas para garantizar una protección efectiva. Sin embargo, actualmente la cifra no llega a un agente por cada mil habitantes, lo que evidencia un déficit considerable en los recursos humanos destinados a la seguridad pública. Este desequilibrio dificulta el trabajo de las fuerzas policiales, aunque éstas han logrado mantener operativos efectivos en medio del limitado personal. La expansión de la corporación policial enfrenta obstáculos administrativos y financieros, ya que en la actualidad, solo se cuenta con 53 oficiales graduados en un programa que produce alrededor de 61 nuevos elementos por año. Para cubrir la brecha, se planea solicitar 131 plazas adicionales, en un esfuerzo por fortalecer la estrategia de seguridad municipal. Es importante contextualizar que Tijuana, por su cercanía con la frontera y su dinámica económica, enfrenta retos particulares en materia de seguridad. La presencia de un número insuficiente de policías no solo afecta la protección contra delitos, sino que también limita las acciones preventivas y de investigación frente a amenazas crecientes como la violencia y el crimen organizado en la región. La atracción de nuevos agentes requiere no solo recursos financieros, sino también la motivación de los efectivos potenciales, quienes deben tener una vocación de servicio comprometida con la comunidad. Finalmente, las autoridades enfatizan la necesidad de equilibrar el crecimiento de la fuerza policial con otros sectores de la administración pública, aseg
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