Washington D.C., Estados Unidos. – El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una controvertida propuesta que busca prohibir a grandes inversionistas institucionales de Wall Street la compra de viviendas unifamiliares. El objetivo principal de esta medida es reducir los elevados precios de las casas y facilitar el acceso a la vivienda para las familias estadounidenses, un segmento del mercado inmobiliario que, según Trump, ha sido afectado por la intervención de grandes capitales. La iniciativa, que aún requiere definición legal y aprobación del Congreso, se suma al debate sobre la inflación y el rol del capital financiero en el mercado de bienes raíces. Trump comunicó su intención a través de su red social Truth Social, señalando que su administración tomará “medidas inmediatas” y solicitará al Congreso que legisle sobre el tema. El exmandatario adelantó que este asunto formará parte de un discurso más amplio sobre vivienda y costo de vida que pronunciará en el Foro Económico Mundial de Davos. La postura de Trump se resume en su declaración: “La gente vive en casas, no en corporaciones”. Desde la crisis financiera de 2008, firmas como Blackstone han incrementado su inversión en la compra de miles de viviendas unifamiliares, utilizándolas principalmente para el mercado de alquiler. Este sector se ha mostrado estable ante las altas tasas de interés, el encarecimiento del crédito y los cambios en los esquemas laborales, como el trabajo remoto, haciendo de las rentas residenciales un activo atractivo para inversionistas. La creciente participación de grandes fondos en el mercado habitacional ha sido objeto de críticas por parte de organizaciones defensoras de la vivienda y legisladores. Se argumenta que estas adquisiciones institucionales reducen la oferta para compradores individuales, presionando al alza los precios de venta y alquiler, y exacerbando el costo de vida en diversas zonas del país. El anuncio de Trump generó repercusiones inmediatas en los
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