La tendencia al alza en el consumo juvenil genera preocupación por sus implicaciones sociales, físicas y emocionales, y refuerza la necesidad de prevenir y orientar a los jóvenes. La tendencia de consumo de alcohol entre los adolescentes y jóvenes en Cancún ha mostrado un incremento preocupante en los últimos meses, alertando a las autoridades de salud y expertos en prevención de adicciones. Este fenómeno no solo afecta la salud física de los jóvenes, sino que también tiene repercusiones en su bienestar emocional y en su integración social, riesgos que pueden extenderse hasta la etapa adulta. Los registros recientes indican que entre enero y septiembre de este año, alrededor de 700 jóvenes han solicitado atención en centros especializados, con una distribución cercana a la igualdad entre hombres y mujeres. La mayoría, más del 60%, pertenece al grupo de 14 a 29 años, particularmente en la franja de 15 a 19 años, siendo estos los más vulnerables a las influencias que promueven el consumo temprano. Este aumento representa un crecimiento del 30% en comparación con las cifras del año anterior, reflejando una normalización preocupante del uso del alcohol en edades cada vez más tempranas. Expertos señalan que factores sociales y culturales, como la facilidad de acceso a bebidas alcohólicas, además de la permisividad en reuniones familiares o escolares y la influencia de las redes sociales que asocian el consumo con diversión y aceptación, contribuyen a esta tendencia. La directora del Centro de Integración Juvenil en Cancún, Lilliam Negrete Estrella, advierte sobre los riesgos de estas prácticas, ya que el alcohol afecta el desarrollo cerebral, las emociones y aumenta la probabilidad de conductas violentas o accidentes. En respuesta, las instituciones locales han reforzado programas preventivos, incluyendo talleres escolares, campañas comunitarias y atención psicológica personalizada. También se enfatiza la importancia de involucrar a las familias en la detección temprana
