Boca del Río, Veracruz. - El caso de la joven Daphne Fernández, víctima de agresión sexual en enero de 2015, ha suscitado un profundo debate sobre la impunidad en el sistema judicial mexicano. Su historia, ampliamente documentada en un reportaje de León Krauze, revela cómo el poder de las familias adineradas obstaculiza la búsqueda de justicia en el estado.
La denuncia formal por parte del padre de la víctima, Javier Fernández, fue presentada cuatro meses después del ataque. Temía no ser escuchado debido a la corrupción imperante y optó por grabar conversaciones con los acusados, quienes admitieron su responsabilidad. Sin embargo, tras la denuncia, la Fiscalía de Veracruz congeló el caso y no interrogó a los sospechosos en meses.
"En México, lo último que proporciona el sistema de justicia es justicia. Simplemente no confiaba en las autoridades... Sabía que nos fallarían", afirmó Javier Fernández, reflejando el escepticismo que sienten muchas víctimas en el país.
El contexto que rodea este caso está marcado por un clima de inseguridad y la violencia del crimen organizado. Según cifras del INEGI, solo uno de cada diez delitos se denuncia en Veracruz, lo que aborda una crisis institucional relevante. A pesar de la falta de acción por parte de las autoridades, la presión ejercida por medio de los medios de comunicación llevó a la emisión de fichas rojas por parte de la Interpol para la captura de los acusados, quienes se encontraban en el extranjero.
Cuatro jóvenes, representativos de una élite privilegiada conocida como "Mirreyes", fueron señalados en este escándalo que, además de ser un hecho de agresión sexual, se convirtió en símbolo de la desigualdad y la falta de acceso a la justicia en México. En este entorno, la familia Fernández ha continuado buscando justicia tras la estigmatización que enfrentó Daphne.
Con información de omelete.com.mx

