La región enfrenta un aumento en inseguridad por la presencia de grupos criminales, lluvias intensas y pérdidas en el sector agrícola, impactando a familias y economía local. En un entorno marcado por la delincuencia organizada y desastres naturales, un empresario dedicado a la producción de cítricos fue víctima de un ataque en Veracruz. La región norteña enfrenta una tendencia alarmante de violencia vinculada a organizaciones criminales como la Mafia Veracruzana y el Cártel Jalisco Nueva Generación, que operan en dicha zona y generan temor entre los agricultores. La inseguridad afecta no solo la protección de los recursos y la vida de los productores, sino también la economía de miles de familias que dependen del cultivo de naranja y mandarina. La situación se agrava por las recientes lluvias, las cuales dañaron más del 80% de las aproximadamente 80 mil hectáreas sembradas en el municipio de Álamo Temapache, provocando pérdidas millonarias. La inundación impactó las cosechas y dañó infraestructura agrícola, incluyendo camiones y equipos utilizados por los agricultores para comercializar sus productos. La crisis que atraviesa el sector agrícola en Veracruz revela una doble amenaza: por un lado, la violencia criminal que limita la seguridad y protección de los productores; por otro, los efectos de las inclemencias climáticas que deterioraron aún más la economía en una región ya vulnerable. La combinación de estos factores pone en riesgo el sustento de muchas familias y la estabilidad de la actividad agrícola en la zona.
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