Los productores citrícolas enfrentan una doble crisis por extorsiones y desastres naturales. Álamo Temapache, Veracruz, se enfrenta a un aumento de la violencia relacionada con el crimen organizado. La reciente ejecución del empresario Javier Vargas Arias y ataques a compradores de naranja revelan la llegada de la "mafia del limón". Este crimen, que ya afecta la economía de Michoacán, impone un " cobro de piso " a los productores locales. Los habitantes temen que la extorsión comprometa la continuidad de la producción agrícola. En medio de inundaciones y falta de apoyo institucional, los grupos criminales fortalecen su dominio. Con el miedo reinante, los naranjeros podrían perder hasta sus compradores, amenazando su sustento. La situación actual sugiere un patrón nacional preocupante.
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