El Papa expresó su cercanía y oraciones por las familias afectadas después de las severas inundaciones que han dejado decenas de comunidades dañadas en el país. En una misa dominical en la Plaza de San Pedro, el Pontífice manifestó su solidaridad con las comunidades afectadas por las recientes lluvias intensas en varias regiones de México. Las inusuales precipitaciones, que ocurrieron hace dos semanas, provocaron inundaciones y deslaves que cobraron la vida de al menos 80 personas, además de dejar a otras 18 desaparecidas. Decenas de localidades en los estados de Veracruz e Hidalgo enfrentaron daños materiales significativos y cierres de caminos, complicando aún más la situación humanitaria. Veracruz, con su geografía atravesada por ríos y arroyos, fue uno de los estados más golpeados, enfrentando la posibilidad de desbordes en varias localidades. En tanto, en zonas montañosas del Estado de Hidalgo, los deslaves afectaron la conectividad de muchas comunidades aisladas. La gravedad de estos eventos evidencia la vulnerabilidad de algunas regiones ante fenómenos meteorológicos extremos, resaltando la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención y respuesta ante emergencias. Además, el contexto de las recientes lluvias revela la importancia de incrementar las políticas de gestión de riesgos para proteger a las comunidades más vulnerables ante eventos climáticos cada vez más frecuentes en el escenario actual. La oración del Papa refleja el respeto y la empatía global ante estos desastres, en un momento donde el cambio climático amplifica la intensidad y frecuencia de fenómenos similares en distintas partes del mundo.
