La disminución genera debate sobre las cifras oficiales y el impacto en las finanzas estatales, mientras actores políticos analizan los métodos de registro y pago. Veracruz ha reportado una significativa reducción en su deuda pública, tras reducir en más de 49 mil millones de pesos los pasivos heredados de administraciones anteriores. La gobernadora Rocío Nahle García destacó este logro durante su primer informe de gobierno, resaltando una gestión orientada a disminuir los pasivos con instituciones financieras y la federación. Sin embargo, la discrepancia entre las cifras oficiales de pasivos heredados y las divulgadas por la administración anterior ha generado controversia y análisis en el ámbito político y financiero. El debate se centra en las diferencias en las cifras, que oscilan entre aproximadamente 119 mil millones y 70 mil millones de pesos, atribuibles a distintas formas de registrar y clasificar las deudas. La Secretaría de Finanzas y Planeación de Veracruz explicó que gran parte de la discrepancia proviene de la reclasificación de pasivos contingentes y en firme, así como del modo en que las deudas con entidades federales fueron registradas. Además, se reconoció que la federación subsidió gran parte del pago de estas obligaciones, reforzando la colaboración entre ambos niveles de gobierno, aunque también resaltando que la reducción en la deuda ha permitido liberar recursos y mejorar la situación financiera del estado. En el contexto nacional, Veracruz se une a varias entidades que han optado por renegociar y reducir sus pasivos en medio de un escenario económico complicado, donde la gestión responsable de la deuda beneficia la estabilidad fiscal y la inversión pública. La administración estatal, además, ha logrado renegociar créditos con bancos como BBVA y Banobras, pagando menos en intereses y extendiendo los plazos de pago, con el objetivo de optimizar los recursos públicos y garantizar la continuidad de proyectos de infraestructura y bienestar social.
