Vecinos de San Román exigen acciones oficiales ante la persistente problemática de olores y riesgo sanitario causado por una granja en operación desde hace años. En el municipio de Ticul, Yucatán, la operación de una granja porcina ubicada en la colonia San Román ha generado molestias y preocupación entre los residentes cercanos. La instalación, propiedad del comisario ejidal Adalberto Alejos, conocida popularmente como "Don Cochino", ha estado en funcionamiento durante varios años, intensificando los olores desagradables que afectan a varias calles de la zona. La presencia de numerosos cerdos en el lugar ha sido señalada como la causa principal de los olores, que se vuelven especialmente notorios en las mañanas y tardes. Aunque se desconoce si la colindancia con la residencia del propietario contribuye a la crisis sanitaria, los vecinos afirman que el incremento en la cantidad de animales en los últimos años ha agravado el problema, afectando a por lo menos 20 familias. La comunidad denuncia la falta de intervención concreta por parte de las autoridades municipales, argumentando que la relación cercana entre el propietario y el alcalde, Humberto Parra Sosa, ha impedido acciones inmediatas. Un encuentro reciente entre ambos políticos, que parecía buscar calmar la situación, no ha resultado en medidas concretas ni en el cierre del establecimiento. Es importante contextualizar estas reclamaciones en un marco de creciente preocupación por la calidad del medio ambiente en zonas urbanas y rurales de Yucatán. La presencia de criaderos sin regulación estricta plantea riesgos de contaminación y problemas sanitarios que, si no son atendidos, pueden afectar la salud pública y la convivencia vecinal. La exigencia de la comunidad es clara: que las autoridades correspondientes tomen cartas en el asunto para erradicar un foco de infección que pone en riesgo a la población local y degrada el entorno. El caso refleja la necesidad de fortalecer los mecanismos de supervisión y regula
