Dzinup, Yucatán. – En el corazón del oriente yucateco, la tradición ancestral cobra vida durante las festividades de Noche Buena y Día de Reyes con la enigmática Danza de Abraham e Isaac. Este ritual, único en su tipo en la península, fusiona elementos de la cosmovisión maya con la narrativa cristiana para escenificar la lucha contra el mal, encarnado por el Kisín (el diablo), quien intenta impedir el nacimiento del Niño Dios. La representación, que se lleva a cabo principalmente en Dzinup, Valladolid, y se extiende a otros municipios del oriente de Yucatán, destaca por el uso de máscaras de madera por parte de los defensores de Abraham e Isaac, mientras que el Kisín porta una máscara de cuero, marcando el inicio de una batalla dancística y festiva. Según Julián Dzul Nah, director del Gran Museo del Mundo Maya, esta danza es la única en la península que emplea máscaras y simboliza el enfrentamiento entre el bien y el mal. Más allá de su aspecto escénico, para la cultura maya, el triunfo de Abraham e Isaac sobre el Kisín augura una buena cosecha para el año venidero. La danza, también conocida como Los Abrahames, El Baile de las Máscaras o La Danza de los Abuelos (u yóok’ot u nojoch máako’ob en maya), es una manifestación de resistencia y adaptación cultural. El pueblo maya ha sabido integrar estas tradiciones de arraigo cristiano, reconfigurándolas desde su propia perspectiva en un proceso de decolonización. Tras la representación principal, que tiene lugar en el atrio de la iglesia, la celebración continúa con la partida de piñatas. Los danzantes, portando la imagen del Niño Dios, recorren las calles y visitan hogares para solicitar ofrendas, manteniendo viva la tradición hasta después de la Noche Buena. Investigadores señalan que esta danza también es una forma de veneración a la vejez, integrando múltiples capas de significado que enriquecen el patrimonio cultural de Yucatán.
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