Millones de litros de aguas residuales de la industria porcina ponen en riesgo la principal fuente de agua potable del estado. Mérida, Yucatán. La expansión de mega granjas porcícolas en Yucatán genera una grave amenaza para el acuífero subterráneo, única fuente de agua para comunidades, la capital y la industria, debido a la infiltración de millones de litros de aguas residuales. Las características geográficas del estado, con un sistema kárstico altamente permeable, facilitan la rápida diseminación de contaminantes, poniendo en riesgo el suministro de agua potable para miles de personas. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) informó en junio de 2025 que 186 granjas porcícolas registradas en el Registro Público de Derechos de Agua (REPDA) generaban anualmente alrededor de 11 millones de metros cúbicos de aguas residuales. Aunque 116 de estas instalaciones reportaron reutilizar sus aguas tratadas para riego agrícola, organizaciones ambientales señalan un panorama distinto. En 2023, la organización Mercy For Animals Latinoamérica identificó mediante análisis satelital al menos 872 posibles mega granjas, muchas situadas en Áreas Naturales Protegidas y humedales de importancia internacional. Previamente, en 2020, Greenpeace México documentó la existencia de 257 granjas, de las cuales más del 90% operaba sin Manifestación de Impacto Ambiental, a pesar del riesgo que representa para uno de los sistemas hídricos más críticos del país. La península de Yucatán, con su suelo calizo y la ausencia de ríos superficiales, hace que el acuífero subterráneo sea extremadamente vulnerable. La infiltración de desechos porcícolas, que incluyen excretas y otros residuos, puede contaminar directamente las reservas de agua potable. La deforestación asociada a la expansión de esta industria, estimada por Greenpeace en al menos 11,000 hectáreas de selva, agrava la situación al alterar el equilibrio ecológico y la capacidad del suelo para filtrar contaminantes. En l
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