Mérida, Yucatán. – La Catedral de Mérida se llenó de fieles para la última misa del año 2025, un evento que combinó la gratitud por el año concluido con la esperanza y la petición de paz para el venidero 2026. Cientos de devotos acudieron para recibir la bendición y participar en la celebración eucarística. La ceremonia fue presidida por el arzobispo Gustavo Rodríguez Vega, acompañado por los presbíteros Juan Pablo Moo Garrido, Fernando Bermejo Salmerón y Juan Carlos Quintana Orozco. Durante la homilía, el arzobispo destacó la importancia de la fiesta de Santa María, Madre de Dios, definiéndola como una fe fundamental de la Iglesia, reafirmada en el Concilio de Éfeso en el año 431. Monseñor Rodríguez Vega enfatizó que la creencia en María como Madre de Dios es esencial para la fe cristiana, ya que negar esta verdad implica negar la encarnación del Hijo de Dios y su divinidad. Recordó que la oración del Ave María es, en sí misma, una confesión de fe en la encarnación de Jesucristo por obra del Espíritu Santo. En un segundo punto, el arzobispo abordó la Jornada Mundial de la Paz, que se conmemora el 1 de enero, y citó las palabras del Papa Francisco sobre la
