El Congresista
Yucatán

Notario de Mérida bajo escrutinio por patrimonio y embargo fiscal

El notario Fernando Castellanos Pacheco de Mérida enfrenta críticas por un patrimonio inmobiliario de casi 6 millones de pesos y un embargo previo del SAT, lo que genera dudas sobre su imparcialidad.

Por Redacción1 min de lectura
Compartir
Compartir esta nota

Mérida, Yucatán. – Fernando Castellanos Pacheco, titular de la Notaría Pública 6 de Mérida, se encuentra en el ojo del huracán tras revelarse detalles sobre su patrimonio inmobiliario, valuado en casi 6 millones de pesos, y un embargo fiscal previo por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT). Estos hechos han generado cuestionamientos sobre la imparcialidad y pulcritud esperadas de un fedatario público. Castellanos Pacheco, quien además es abogado, operador político del PAN y exdiputado federal, ha acumulado a lo largo de más de una década un portafolio de propiedades en zonas de alta plusvalía en Mérida, como Montes de Amé, Francisco de Montejo y Ticul. La adquisición de estos inmuebles en momentos estratégicos sugiere un conocimiento anticipado del desarrollo inmobiliario en el norte de Yucatán. La propiedad más destacada es una casa en Montes de Amé, adquirida en 2018 por poco más de un millón de pesos y cuyo valor actual se estima entre 3 y 4 millones de pesos. A esta se suma una casa en Francisco de Montejo, que fue embargada por el SAT. El registro fiscal indica que Castellanos figuraba como deudor, aunque posteriormente se asentó la cancelación del gravamen. Otro inmueble en su portafolio es un predio urbano en Ticul, adjudicado judicialmente a su favor, con un valor actual estimado entre 600 mil y 800 mil pesos. La suma del valor de estos tres predios sitúa el patrimonio inmobiliario del notario en un rango de 5.1 a 6.8 millones de pesos, con un punto medio cercano a los 5.9 millones. La inclusión de Castellanos Pacheco en el listado nacional de fedatarios observados por el SAT, debido a irregularidades en el esquema de inscripción remota al RFC, sumada al embargo fiscal, proyectan una imagen que contrasta con la solemnidad institucional que se espera de su cargo. Estos registros públicos ponen en duda la objetividad de un notario que participa activamente en operaciones de alto valor y preside el Colegio del Notariado en la entidad.

¿Te gustó esta nota?
Compartir esta nota