Especialistas advierten que el miedo y la invisibilidad dificultan la denuncia y prevención del delito En el marco del Día Mundial contra la Trata de Personas, se llevó a cabo el conversatorio titulado “Sin trato… no hay trata”, un espacio dedicado a la reflexión, la denuncia y el análisis de esta grave problemática social. La actividad fue organizada por la Pastoral de Movilidad Humana y la asociación civil Alas, con la finalidad de sensibilizar a la sociedad sobre la magnitud y las modalidades de la trata en México. El evento contó con la participación de la Fiscalía General de Yucatán, representada por Medardo Zavala Vera, así como de la Red Rahamim, que intervino de manera remota a través de la hermana Guadalupe Martínez González. También participó Olga Moguel Pereyra, activista en derechos humanos y trabajadora social, quien ejerció como moderadora. La jornada inició con una profunda reflexión acerca de la necesidad de visibilizar este delito, considerado entre las violaciones más graves a los derechos humanos en el siglo XXI. Desde perspectivas legal, histórica y humanitaria, los asistentes coincidieron en que la trata de personas implica la despersonalización y cosificación del ser humano, reduciéndolo a un objeto de explotación. Las modalidades de este delito abarcan desde la explotación laboral y sexual hasta la mendicidad forzada, trabajos domésticos, matrimonios forzados, tráfico de órganos y reclutamiento ilícito, entre otras formas. La complejidad y la sofisticación de los mecanismos de captación son cada vez mayores, principalmente a través de redes sociales, plataformas digitales, videojuegos y otras tecnologías que vulneran la seguridad de niños y adolescentes en sus propios hogares. Se resaltó que, aunque México cuenta desde 2013 con una Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas, y que Yucatán promulgó su propia legislación en octubre de 2017, los avances en su implementación aún son insuficientes.
