MÉRIDA, YUCATÁN. – Los villancicos, más allá de ser alegres melodías navideñas, representan una profunda tradición que entrelaza la fe, el arte sacro y la historia cultural de Yucatán. Estas canciones, que narran el nacimiento del Niño Jesús, han evolucionado desde sus orígenes populares hasta convertirse en valiosas herramientas de evangelización y expresión cultural, tal como se evidencia en la península yucateca. La Iglesia Católica adoptó los villancicos en los siglos XV y XVI como un medio para difundir la historia sagrada. Tras la llegada de los españoles a América, y particularmente a Yucatán, los frailes franciscanos utilizaron estas composiciones para enseñar la narrativa del nacimiento del Salvador a las comunidades locales, incluyendo a los pueblos indígenas. La relevancia de esta tradición se manifestó recientemente con la celebración de la XXXVI edición del Concurso de Villancicos en el Seminario Conciliar de Yucatán, donde participaron nueve coros. Entre ellos, destacaron agrupaciones de Conkal, Peto y Kinchil, localidades cuyos templos albergan parte de las '100 joyas del arte sacro de la península de Yucatán'. Este proyecto destaca, por ejemplo, el convento de San Francisco de Conkal y los retablos de la iglesia de Peto. El arte sacro yucateco también refleja la narrativa del nacimiento de Jesús. El doctor Cuauhtémoc Fernando Garcés Fierros, experto en arte sacro, señala la presencia de altorrelieves que recrean el nacimiento del Niño Jesús en retablos de las iglesias de Tabi y Oxkutzcab, ambas catalogadas como 'joyas del arte sacro'. Específicamente, el retablo principal de la iglesia de Tabi (joya #32) y el de Oxkutzcab (joya #33) exhiben escenas del Nacimiento, la Adoración de los pastores y la Adoración de los Reyes Magos. La figura de San Francisco de Asís es fundamental en la historia del belenismo, al crear el primer belén viviente en Greccio, Italia, en 1223, buscando escenificar la humildad del nacimiento de Jesús. Teólogos como Joseph Ratzi
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