La presencia de miasis por Cochliomyia hominivorax en varias localidades de Yucatán pone en evidencia una contingencia zoosanitaria de gran alcance que requiere atención inmediata y esfuerzos coordinados. Yucatán atraviesa una situación sanitaria compleja debido a un incremento en los casos de infestación por el gusano barrenador, conocido como Cochliomyia hominivorax o larva del ganado. Hasta finales de 2025, se han registrado siete casos humanos distribuidos en diferentes municipios del estado, con tres personas hospitalizadas en condiciones de gravedad. La infección, que es poco frecuente, representa un riesgo importante si no se detecta y trata a tiempo, principalmente en personas con condiciones preexistentes como alcoholismo o problemas inmunológicos. La dispersión territorial de los contagios refleja una amenaza que afecta áreas del centro, oriente y sur de Yucatán, indicando un avance de la plaga más allá de las zonas tradicionales. Entre los afectados se encuentran tanto adultos mayores como jóvenes, con lesiones en distintas partes del cuerpo, principalmente cabeza, cuello y tronco. La mayoría de los pacientes ha mostrado recuperación, pero la vigilancia sigue siendo prioritaria para evitar complicaciones graves. El impacto de esta problemática no se limita a la salud humana. La presencia del parásito en el ganado ha alcanzado niveles alarmantes, con aproximadamente 1,200 casos activos en la región. La economía local, basada en gran medida en la ganadería, se ve afectada por esta emergencia zoosanitaria, la cual ha requerido una inversión superior a 70 millones de pesos en acciones de control, capacitación y tratamiento. La estrategia de los productores incluye la capacitación continua en detección temprana, permitiendo intervenciones inmediatas que han contribuido a frenar la expansión. El esfuerzo coordinado de las autoridades en salud y agricultura busca no solo controlar sino erradicar en su totalidad al gusano barrenador en un futuro cercano. La prese
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